Josu
Iriondo Zabaleta, C.R.L
(Legazpia, Guipúzcoa, 19 de diciembre de 1938) es un sacerdote de
la congregación de Canónigos Regulares de Letrán perteneciente a
la orden de Canónigos regulares de san Agustín que es obispo
auxiliar emérito de Nueva York y obispo titular de Alton.
Con 12 años
ingresó en el seminario menor de la congregación de Canónigos
Regulares de Letrán y estudiando posteriormente en la Pontificia
Universidad Gregoriana, siendo ordenado sacerdote en 1962 por Jaime
Font y Andreu, Diócesis de San Sebastián. En 1968, viajó a
Estados Unidos con una invitación que la Arquidiócesis de Nueva
York hizo a sacerdotes españoles. Allí fue párroco de diversas
parroquias. En 2001, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo
auxiliar de Nueva York y obispo titular de Alton. En 2014, el Papa
Francisco aceptó su renuncia por edad.
Monseñor
Josu Iriondo: una vida al servicio de la Iglesia en Nueva York
Monseñor
Josu Iriondo
nació en el País Vasco, España, y desde joven sintió la llamada
al sacerdocio. Tras su formación, fue ordenado sacerdote y más
tarde enviado a los Estados Unidos, donde desarrolló la mayor parte
de su vida pastoral, especialmente en la ciudad de Nueva York.
Durante
décadas sirvió en la Arquidiócesis de Nueva York, destacándose
por su cercanía con las comunidades inmigrantes y su especial
dedicación a los fieles de habla hispana. Su ministerio sacerdotal
estuvo marcado por una profunda sensibilidad social, un estilo
pastoral cercano y una constante preocupación por acompañar a las
personas en sus realidades cotidianas.
En
2001 fue nombrado obispo
auxiliar de Nueva York, cargo que desempeñó con espíritu
de servicio y gran compromiso pastoral. Como obispo, asumió
diversas responsabilidades en la arquidiócesis, promoviendo una
Iglesia abierta, acogedora y atenta a la diversidad cultural. Fue
especialmente reconocido por su trabajo con jóvenes, familias y
comunidades multiculturales, así como por su capacidad de escucha y
diálogo.
Tras
alcanzar la edad de jubilación, pasó a ser obispo
auxiliar emérito, manteniendo su presencia pastoral y su
cercanía con las comunidades a las que sirvió durante tantos
años. Su vida episcopal ha estado marcada por la sencillez, la
humildad y una fidelidad constante al Evangelio.
Monseñor
Josu Iriondo es recordado como un pastor cercano, profundamente
humano y comprometido con la misión de la Iglesia, cuyo legado
continúa vivo en la Arquidiócesis de Nueva York y en todos
aquellos que encontraron en él una guía espiritual y un testimonio
de fe.
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